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Caribe encendido



Hoy casi un cuarto de todo el tráfico marítimo de EUA (y casi la mitad del tráfico de contenedores) pasa por los puertos de la Costa Oeste. Pero esto podría cambiar a partir de 2016, cuando entren en funcionamiento los nuevos equipos e infraestructuras del Canal de Panamá. En anticipación a ello ya están sucediendo cosas interesantes. Colombia está apostando por expandir su infraestructura portuaria, Brasil ha hecho lo mismo en Cuba y, contra un océano de escepticismo, un misterioso empresario chino amenaza con construir un canal en Nicaragua que compita con el panameño.

Expertos piensan que habrá un rediseño de varias de las rutas que utilizan habitualmente muchos importadores estadounidenses. El Canal de Panamá forma parte de los planes de negocio al reconfigurar las cadenas de abastecimiento. Anticipan que cuando las nuevas esclusas de Panamá estén operativas, una cantidad significativa de carga que llega al Este del río Mississippi será reorientada, y con toda probabilidad se saltará los puertos de la Costa Oeste. Algunos clientes de carga ya han señalado su predisposición a hacerlo, pues el puerto de Los Ángeles se ha sobrecargado, y las regulaciones laborales y de transporte son onerosas. Pero no todos creen que sea un gran negocio y recuerdan que transitar por Panamá agrega entre siete y 11 días de viaje para un exportador asiático, y su tarifa oscila entre US$50.000 y US$300.000, según el tamaño y la carga. No obstante, reconocen que podría ayudar a exportadores latinoamericanos de la región Pacífico, tales como Chile o Perú, que tendrán más alternativas de distribución en la Costa Este.

Otro elemento en la ecuación es la modernización que han emprendido algunos puertos como Miami y Filadelfia. El principal puerto de Florida ha sido uno de los más agresivos en promocionarse como complemento ideal de la expansión del Canal de Panamá. El proyecto de dragado aumentará la profundidad desde 14 a 17 metros, y cuenta con un túnel que conecta el tráfico de los frentes de atraque con las redes de autopistas del estado de Florida, como parte de una apuesta para incrementar el comercio con Asia. El dragado del puerto de Filadelfia también está casi terminado, al tiempo que se ha invertido en expandir su capacidad de manejo de contenedores.

Pese a la revitalización de estos dos puertos, la reciente huelga en la Costa Oeste puso de manifiesto el estado real de esta infraestructura portuaria de EUA. Según algunos, comparados con Singapur o Rotterdam, los puertos estadounidenses son de segunda clase, mientras otros recuerdan que son un verdadero parche de distintos modelos de negocio. Algunos como Charleston (Carolina del Sur) o Savannah (Georgia) son operados por los municipios. En California los terminales están a cargo de distintos operadores. Predomina la escasez de inversiones en tecnología y automatización de la estiba y desestiba. Durante la huelga en la Costa Oeste, las autoridades federales tomaron partido públicamente por los sindicatos. Las empresas portuarias no tienen planes inmediatos para automatizar, pues priorizan un buen entendimiento con los trabajadores.




Este es el resumen del artículo "Caribe encendido" publicado en en la revista América Economía.

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