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China y las empresas extranjeras: únanse a la fiesta



Revista: The Economist
Tema: Negocios con China
Fecha: Mayo 8, 2010
A finales de abril los departamentos de recursos humanos de muchas multinacionales en China empezaron a recibir mensajes de las oficinas locales distritales de la Federación de Sindicatos de All-China, la organización sindicalista monopolista del país, alineada con el Partido Comunista. Se llevaría a cabo una investigación sobre las operaciones de las compañías, y se solicitaba cierta información. Pero si se leían más detenidamente, se adivinaba el propósito final de sindicalizar a los empleados de las multinacionales, algo consistente con las actuales políticas de China: su presidente, Hu Jintao, ha dicho con frecuencia que es necesario traer las operaciones de las multinacionales chinas dentro del redil del sindicato para promover su visión de una sociedad armónica.

Las compañías notificadas están en un dilema. La ley laboral no deja muy claro qué deben hacer: si crear el sindicato será su responsabilidad o de los empleados. Tampoco si les es posible evitar la sindicalización. Una respuesta sería el aceptar lo inevitable. La federación sindical no es conocida por su militancia u obstruccionismo, pero la sindicalización trae consecuencias, entre ellas un impuesto del 2% sobre la nómina. Las compañías que cooperen podrán excluir los salarios de los expatriados, pocos pero bien pagados y recibirán de retorno tanto como el 60% de lo que entreguen para gastar en los obreros, en cualquier cosa, desde la salud hasta fiestas.

Otra táctica es la demora. Algunas compañías han alegado que tienen a importantes ejecutivos en el extranjero y que no pueden ser contactados, que el proceso de toma de decisiones se ha retrasado por cambios de personal, o que ciertos documentos son confidenciales y, por tanto, no pueden ser dados a conocer. Como los problemas burocráticos son comunes en China, son acogidos con comprensión. Pero las compañías tendrán que pagar su 2% de impuesto, que es recolectado por las autoridades fiscales y después de deducir una cuota administrativa no reembolsable, es mantenido en custodia fiduciaria.

Otra consecuencia de la sindicalización es que los representantes de los obreros deben estar entre los ejecutivos principales, determinando la estrategia corporativa y los términos y condiciones de la contratación y hasta la relocalización de las instalaciones de la compañía. Debido a que los representantes deben ser aprobados por la federación sindical, es probable que tengan nexos directos o indirectos con el gobierno chino, con lo que se introduce al Estado en la administración. Lo que esto pueda traer para la administración de la compañía y la protección de secretos comerciales queda como una pregunta abierta. Muchas compañías extranjeras están negadas a aceptarlo, pero si quieren operar en China, no tienen elección.




Este es el resumen del artículo "China y las empresas extranjeras: únanse a la fiesta" publicado en Mayo 8, 2010 en la revista The Economist.

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