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La ley de consecuencias inesperadas y el mercado cambiario de Venezuela



Revista: Knowledge @ Wharton
Tema: Finanzas
Fecha: Agosto 31, 2011
Tan solo hay que viajar a cualquier país que tenga una tasa de cambio fija para constatar que, en general, se utilizan dos tasas de cambio: la tasa oficial y la real (o del mercado negro). La experiencia heterodoxa de Venezuela en la era Chávez, sin embargo, ha dado un paso más allá. De forma paralela a la tasa oficial y a la tasa del mercado negro, existe otra gestionada por el banco central, cuya existencia no suele reconocer. Conocida como SITME (Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera), esa tercera tasa constituye una plataforma de transacciones rigurosamente regulada que permite a individuos y empresas comprar títulos de la deuda pública en moneda local —bolívares— y revenderlos en dólares. Según señala Asdrúbal Oliveros, presidente de la consultora Ecoanalítica, de Caracas, "el SITME es un mercado de divisas que trabaja con títulos, pero no es un mercado de títulos".

Aunque el banco central de Venezuela haya introducido el sistema en junio de 2010 y continúe patrocinándolo, es cada vez más evidente que sus estrategas no han sido capaces de prever los efectos indirectos. El SITME ha posibilitado una serie de consecuencias inesperadas, muchas de las cuáles van en contra de la ideología del Gobierno del presidente Hugo Chávez y estarían aún, en parte, contribuyendo a agigantar las distorsiones económicas que dificultan el día a día de los venezolanos.

El SITME funciona como una válvula de escape para un régimen de control de cambio que nunca ha sido capaz de proporcionar un volumen suficiente de dólares baratos mediante la tasa oficial a la economía venezolana de carácter marcadamente importadora. Pero a pesar de todas las limitaciones, la existencia de una fuente legal de divisas extranjeras es un factor importante en medio de la actual escasez de moneda norteamericana y sus efectos negativos sobre el sector privado local. Con el SITME, los inversores recurren a los bancos para que vendan los títulos que compran en el mercado secundario externo en dólares a precios fijados de forma unilateral por el banco central.

Las empresas que participan en el sistema están sujetas a una serie de normativas para garantizar que las transacciones efectuadas por el SITME financien las importaciones y no sean usadas para favorecer la fuga de capitales. El valor máximo de desembolso por el sistema es de US$ 350.000 al mes por inversor, un montante relativamente pequeño para cualquier empresa de gran tamaño. Ese mecanismo, sin embargo, ha generado todo tipo de oportunidad de arbitraje, pequeñas estafas y, sobre todo, un "ruido" serio en el valor de la deuda soberana de Venezuela. De forma paradójica, el sistema ha dado fuerza a algunos de los críticos del régimen de Chávez, contribuyendo al mismo tiempo al aumento masivo e insostenible de la deuda total del país.




Este es el resumen del artículo "La ley de consecuencias inesperadas y el mercado cambiario de Venezuela" publicado en Agosto 31, 2011 en la revista Knowledge @ Wharton.

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