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El poderío militar chino



Revista: The Economist
Tema: Seguridad y defensa
Fecha: Abril 07, 2012
Sin importar cuán seguido China ha enfatizado la idea de una rebelión pacífica, el ritmo y naturaleza de su modernización militar es inevitablemente una razón de alarma. Mientras EUA y los grandes poderíos de Europa reducen sus gastos de defensa, China parece probable en mantener los aumentos registrados durante la década pasada de aproximadamente un 12% al año. Aunque su presupuesto de defensa es inferior a un cuarto del tamaño del de EUA en la actualidad, los generales chinos son ambiciosos. El país se encuentra en vías de convertirse en el derrochador en materia militar más grande del mundo dentro de apenas 20 años o algo parecido.

Mucho de su esfuerzo se dirige a impedir que EUA intervenga en una futura crisis sobre Taiwán. China se encuentra invirtiendo fuertemente en “capacidades asimétricas” diseñadas para disminuir la capacidad una vez aplastante de EUA de proyectar poder sobre la región. Esta aproximación “anti-acceso/negación del área” incluye a miles de precisos misiles de balística con base en tierra y de crucero, jets modernos equipados con misiles antibuque, una flota de submarinos (operada de forma convencional y mediante energía nuclear), radares de alto rango y satélites de vigilancia, y armas cibernéticas y espaciales con el fin de “cegar” a las fuerzas estadounidenses. Lo más discutido es un nuevo misil de balística que se dice es capaz de colocar una ojiva maniobrable sobre la cubierta de un portaviones que se encuentra navegando en el océano a 2.700 kilómetros de distancia.

China dice que todo esto es de carácter defensivo, pero sus doctrinas tácticas se centran en atacar primero si debe hacerlo. En consecuencia, China tiene como objetivo ser capaz de deshabilitar los ataques de bases estadounidenses en el Pacífico occidental y forzar a los grupos de portaviones de EUA a que vayan más allá de lo que ésta denomina “la primera cadena de islas”, acordonando el Mar Amarillo, el Mar del Sur de China y el Mar de China Oriental dentro de un arco que va desde las islas Aleutianas en el norte hacia Borneo en el sur. Si Taiwán intentara una secesión formal desde tierra firme, China podría lanzar una serie de ataques preventivos para demorar una intervención estadounidense y elevar su coste de manera prohibitiva.

Esto ya ha tenido un efecto sobre los vecinos de China, quienes temen serán atraídos dentro de su esfera de influencias. Japón, Corea del Sur, India e incluso Australia se encuentran invirtiendo más de forma silenciosa en materia de defensa, especialmente en sus navíos. El nuevo “eje” de Barack Obama hacia Asia incluye una clara señal de que EUA todavía garantizará la seguridad de sus aliados. A comienzos del mes de abril, un contingente de 200 marines estadounidenses arribaban en Darwin, mientras India tomaba el mando formal de un submarino nuclear, arrendado en Rusia.

Están dentro de los intereses de China construir confianza con sus vecinos, reducir la desconfianza mutua estratégica con EUA y demostrar su voluntad de seguir las reglas globales. Un buen comienzo sería someter las disputas territoriales de las islas localizadas en los mares orientales y al sur de China a un arbitraje internacional. Otro paso sería el de fortalecer a prometedores cuerpos regionales como la Cumbre Asiática Oriental y el foro ASEAN Plus Three. Sobre todo, los generales chinos deberían comunicarse mucho más con sus contrapartes estadounidenses. En el presente, a pesar de la demasiada instigación por parte del Pentágono, los contactos entre las dos fuerzas armadas son limitados, sumamente controlados por el Ejército de Liberación Popular chino (PLA por sus siglas en inglés) y ritualmente congelados por los políticos cada vez que ellos desean “castigar” a EUA –con frecuencia debido al pleito existente sobre Taiwán.

La respuesta de EUA debería mezclar la fuerza militar con la sutileza diplomática. La nación debe retener la habilidad de proyectar fuerza en Asia: hacer lo contrario podría alimentar la creencia de los halcones políticos chinos en que EUA es un poder en decadencia el cual puede ser colocado a un lado. Pero se puede hacer más para contrarrestar la paranoia de China. Hay que darle mérito al Sr. Obama en haber intentado bajar las tensiones con respecto a Taiwán y poner en claro que él no desea contener a China (mucho menos rodearla como se temen los chinos nacionalistas). EUA debe resistirse a la tentación de convertir cada problema de seguridad en una prueba de la buena fe de China. Existe la posibilidad de haber desacuerdos entre las superpotencias; y si China no persigue sus propios intereses dentro del orden del mundo liberal, ésta se tornará más extraña y agresiva. Ahí es cuando las cosas se podrían poner feas.




Este es el resumen del artículo "El poderío militar chino" publicado en Abril 07, 2012 en la revista The Economist.

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